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sábado, 15 de mayo de 2021

VARGAS LLOSA Y LA SEÑORA FUJIMORI POR CÉSAR HILDEBRANDT

 

VARGAS LLOSA Y LA SEÑORA FUJIMORI

por César Hildebrandt

Hildebrandt en sus Trece (Lima), no.539, viernes 14 de mayo, 2021


Mario Vargas Llosa in­vita a Keiko Fujimori a un congreso inter­nacional en defensa de la democracia. ¿Se imaginan algo peor que esta bazofia?

Yo tenía la idea de que Vargas Llo­sa había encontrado el último peldaño del pozo en el que se sumergió desde que se hizo parte de las redes corrup­tas de la derecha española, pero estaba equivocado. Hay todavía nuevos subsuelos que explorar, al­cantarillas más profundas, sentinas más novelescas. Con la fundación que le bancaron los dineros de la corrupción del Partido Popular, Vargas Llosa --convertido otra vez en aquel Varguitas huachafo que tan bien describió la tía Julia-- or­ganiza en Quito un debate sobre los peligros que amenazan a la demo­cracia y para hablar de asunto tan importante invita, entre otras per­sonalidades, a Keiko Fujimori.

¿Qué tiene que decimos Keiko Fujimori sobre ese tema? Pues bas­taría con que contara, brevemen­te, la vida sucia de su padre, o que decidiera hablar de su propia vida de primera dama trucha sostenida con dinero que le daba Montesinos. También, para ser justa y equita­tiva con el resto de la familia, po­dría hablar de la miseria moral de su hermano Kenji, del carácter de traficante de divisas y encubridor de dineros negros de su tío Víctor Aritomi, o de la naturaleza de picabolsos crónica de su tía Rosa. Y quizá debe­ría añadir la experiencia de su amigo del alma Jaime Yoshiyama, capo de la Yakuza limeña y exsecretario general de la pandilla. ¡Cuántas historias por contar!

¿Cómo puede haber llegado Vargas Llosa a estos niveles?

No me sorprende. Si el mal gusto conduce al crimen, como decía Saint John Perse, el neoliberalismo adop­tado como religión pagana y obsesión maniaca resbala hacia el fascismo.

Vargas Llosa no vive en el Perú. Es un marqués español que carga con un hijo que tiene habilidades diferentes y que es el que lleva el amplificador, la mensajería y la intendencia. Su interés no es que el Perú se salve del comunis­mo, peligro que no es ni siquiera remo­to en este momento, sino que el Perú no se salga del modelo.

¿En qué consiste ese modelo? En primer lugar, en seguir siendo los churrupacos de toda la vida uncidos al carro victorioso de los Estados Uni­dos. En segundo lugar, en preservar la Constitución fraudulenta de 1993, obtenida con tanques, trampa electo­ral y deserción de las fuerzas políticas más importantes de aquella "asamblea constituyente". En tercer lugar, en condenar a los pobres del Perú a una discriminación permanente. En cuarto lugar, en satanizar el Estado, excepto cuando se trata de salvar a bancos pri­vados de la bancarrota o de subsidiar la minería con impuestos bajos. Y podríamos seguir, pero sería aburrido. La síntesis es esta: el "modelo" que defiende Vargas Llosa es aquel que te hace creer que vas rumbo a la OCDE, apuradito al desarrollo, ufano a la co­munidad de países exitosos, cuando, de pronto, maldita sea, surge una pan­demia y se te caen pantalones y calzo­nes y todo el mundo ve que no tienes sistema de salud, no tienes Estado ni para las emergencias, no tienes sino desigualdad guarda­da bajo la alfombra. ¡Eras una farsa y te descubrieron!

Ahora se ve que Vargas Llosa fue un fujimorista encubier­to. Le dolió, sí, la derrota, pero, en el fondo, jamás le molestó que el chino de la yuca y del tractor hiciera con el Perú lo que Reagan y la Thatcher le recomendaban hacer a la servidumbre mundial.

Lo único que le importa al marqués de "Hola" es que el Perú no desacate el orden impuesto y que la derecha pe­ruana no se vea enfrentada a una pode­rosa alternativa distinta. Por eso apoya a Duque, a Lasso, a Keiko Fujimori.

Si para mantener la situación, deben salir los uniformados y sus fuegos, pues que vengan y disparen. Vargas Llosa prefiere la sangre al intento de algún cambio. Por eso opta por quien como Keiko, más allá de compromi­sos firmados y promesas solemnes, representa la mano dura de una nue­va alianza entre civiles conservadores y militares corrompidos, coalición que fundaron Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos en 1990.

Mi amigo Víctor Hurtado me envía esta frase: "Yo votaré por Pedro Castillo ya que prefiero la incertidumbre al crimen". Quizás sea cierto. Castillo es la cólera en tropel y mal hablada y un gobierno suyo puede ser un desastre. Pero sabemos que de Castillo podemos libramos y que entre sus escasas facul­tades no está la de deglutir institucio­nes, cambiar minorías en mayorías o depravar a la justicia.

Todo el ADN del fujimorismo, que Keiko Fujimori interpreta con pasmosa minucio­sidad, está signado por la sordidez. Con el fujimorismo no es posible hablar de com­bates democráticos, polémicas congresales, pugna de poderes. Su padre la amaestró en el arte dudoso de infectar­lo todo para gobernar sin sobresaltos. Y eso es lo que respalda el señor Vargas Llosa a estas alturas de su vida.

Dicen que el antifujimorismo es producto del odio.

No es cierto.

El antifujimorismo es un mecanis­mo de defensa cuyo propósito es preservamos como país.

Si amas a este país desgarrado, con­tradictorio, tantas veces intolerable, entonces lo que debes hacer es no vo­tar por quienes lo hicieron peor y aun ahora lo quieren empeorar. Porque no olvidemos que, como lo demuestra Vargas Llosa, siempre es posible ahon­dar en la infamia.

El fujimorismo no es una corriente política ni una doctrina de derecha. Si eso fuera, merecería todos los res­petos. El fujimorismo surgió ante el fracaso de los partidos y el reto sanguinario que Sendero Lumino­so había planteado a la sociedad peruana. Pero lo que pudo ser una emergencia justificada, un parén­tesis autoritario de estirpe romana para reconstruir el país, Fujimori lo convirtió en cheque en blanco y, a partir de esa autorización presunta, construyó un régimen que no tuvo límites ni escrúpulos y que destruyó el poco tejido institucional que nos quedaba después de la experiencia de García y la guerra impuesta por el senderismo.

Fujimori pudo ser el gran pre­sidente que nos reconcilió con la economía real y que detuvo el andar de Sendero. Pero rechazó esa idea y enfermó de mesianismo. Luego entendió que una manera de pro­longarse en el poder era corrom­piéndolo todo y corrompiéndose a sí mismo. El resto es la historia que podría escribir Vladimiro Montesinos y que podría suscribir Keiko Fujimo­ri, la mujer que reemplazó a su madre cuando esta fue expulsada de Palacio después de denunciar la venta clan­destina de ropa donada y la apropia­ción ilícita de millonarias donaciones venidas del Japón.

El fujimorismo no es un partido po­lítico. Con el patriarca Alberto Fujimo­ri llegó a ser --a las pruebas judiciales me remito-- una banda de asaltantes del Estado. Y con Keiko reinando en el Congreso en 2016, el fujimorismo, con Becerril y Bartra a la cabeza, fue lo que todos vimos: una corporación rencorosa que dio un golpe de Estado blando y gobernó desde la plaza Bolí­var, con todo lo que eso supuso para la estabilidad democrática. ¿Se imaginan a esa gente --los Baca y las Lozada-- en Palacio de Gobierno?

Reto a Vargas Llosa a que venga a vivir al Perú si es que su candidata favorita obtiene la presidencia. Que venga con toda su nueva familia. Que deje Puerta de Hierro y se instale en Barranco. Quizá allí pueda escribir, finalmente, algo parecido al arrepentimiento.

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domingo, 7 de enero de 2018

PKK INDULTA A FUJIMORI. LOS VERDADEROS CULPABLES

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Antes de escribir estas líneas he esperado unos días a que baje el justificado alboroto causado por el asqueroso indulto otorgado a Fujimori por el presidente Pedro Pablo Kuczynski. Era una grande tentación unirme a los comunicados hecho por muchos escritores, artistas, periodistas  e intelectuales en general, condenando la traición de PPK. Pero los que encabezaban la lista me hicieron escabullir. Sobre el redomado plagiador Alfredo Bryce hay poco que comentar, pero otros como Mario Vargas Llosa fueron precisamente  cómplices de haber llevado a la presidencia del país a un sujeto conocido como un tiburón lobista de grandes consorcios económicos y con un pasado de escandalosos amaños financieros utilizando las puertas giratorias que permiten entrar y salir de altos cargos gubernamentales. Basta explorar algo del pasado de PPK para darse cuenta de su relación con empresas de especulación financieras, compañías mineras contaminantes, escándalos por los millones sacados subrepticiamente cuando era gerente del Banco Central de Reserva del Perú, y hasta la llamada “Ley Kuczynski”, cuando fue ministro de Energía, que concedía exageradas concesiones tributarias a empresas petroleras extranjeras.
Un individuo con la catadura de PPK era evidentemente impropio para ser presidente de un país que buscaba un líder relativamente honesto luego de una continua serie de presidentes corruptos.
Es verdad que la alternativa de PPK era mejor a la de Keiko Fujimori con quien rivalizó la votación en la segunda vuelta, pero no por eso dejaba de ser un avezado delincuente de cuello blanco listo a levantarse el Perú si fuera posible.  Ante este dilema unos cuantos propusimos votar en blanco esperando que una nueva elección nos presentase candidatos más idóneos. No se pudo. La población se dividió entre Fujimoristas y anti-Fujimoristas, con lo cual PPK salió elegido.
 Entendemos que las personas honestas y enteradas del Perú sean anti-Fujimoristas, yo lo soy, y por tanto estoy indignado junto a una gran mayoría de  peruanos por su indulto, pero la acción de PPK realmente no me sorprendió. PPK es un  pájaro de alto vuelo y podía vender su alma con tal de seguir enriqueciéndose. Esto lo sabían también muchos de los que ahora rasgan sus vestiduras y hablan de traición. ¿Traición? Traición ha sido haber apoyado su candidatura sabiendo que era un filibustero. Es verdad que la mayor parte de los peruanos no tienen los medios ni el tiempo para enterarse de estos asuntos, bastante tienen con trabajar hasta la extenuación para llevarse un pan a la boca. ¿Pero acaso Mario Vargas Llosa, que encabezó la lista de los firmantes no sabía de que pie cojeaba PPK? Por favor… Si yo que no vivo en el Perú desde 1971 he denunciado varias veces a PPK en este mismo blog y en la revista Caretas.
Ah, Mario…, y yo que después de mi libro -Vargas Llosa tal cual- me prometí  no volver a hablar sobre ti….  Veamos de qué se queja el Nobel. En su artículo –La traición de Kuczynsky– relata las promesas públicas y hasta privadas que hizo PPK de no indultar a Fujimori, y que incumplió luego de pactar entre gallos y medianoche su permanencia con una parte de los parlamentarios fujimoristas.  Hasta allí  todo bien, MVLL tiene razón: fue traición. Pero hay dos puntos que me dejan perplejo. ¿Acaso no sabía MVLL que PPK era mercenario financiero? Mario, que sigue palmo a palmo todo lo que ocurre en el Perú, ¿nunca se enteró del oscuro pasado de PPK?  ¿No sabía acaso que PPK era el representante máximo del liberalismo más descarado? Claro que lo sabía, y bien.  Por eso lo acusa de traición política, y disimula el otro punto importante sobre el caso: los delitos de PPK.  Haciendo un malabarismo retórico que no engaña a nadie, el Nobel dice que no fueron delitos, mordidas, los pagos que recibió de Odebrechet mientras fue ministro. Fue un simple olvido no declarar esos ingresos. MVLL lo justifica  así “si bien había pecado de negligencia y de conflicto de intereses al no documentar legalmente su separación de la empresa que prestó servicios a Odebrecht mientras era ministro” . Es decir el delito de recibir mordidas es un pecado de negligencia, un pecado venial. Fue un olvido, ay.., olvido lo tenemos todos, hay que ser comprensivo con PPK  que se olvidó declarar esos ingresos cuando era ministro, ¿acaso usted no se olvida de cosas así, acaso no se olvidó alguna vez las llaves del auto? Por favor estimado Nobel, no insulte nuestra inteligencia. PPK es un delincuente. Fujimori un asesino. El Perú necesitaba nuevas elecciones. ¿No se puede? Entonces, chitón boca. Seguiremos como estamos. ¡Viva el neoliberalismo!

sábado, 6 de febrero de 2016

VARGAS LLOSA "LA CIVILIZACIÓN DEL ESPECTÁCULO"



Después de la segunda edición de “Vargas Llosa tal cual” no tenía la intención de volver a escribir ni una palabra sobre él. Sin embargo, la carátula de HOLA me impele a dedicarle unas líneas que adelanto no están relacionadas con su divorcio. Yo sería el menos indicado para hablar sobre ello y menos aún para comentar un asunto de índole estrictamente personal.
En el libro “La civilización del espectáculo” (2012) MVLL arremete contra muchas cosas. Entre ellas la nueva élite que al buscar democratizar la cultura solo consigue empobrecerla y hacerla más superficial, por que lo que realmente se ha conseguido no es educarla sino divertirla, hacer que no piense, que se evada de su situación gracias al predominio de la imagen o el sonido sobre el pensamiento, sobre  la palabra.  MVLL toca otros temas como el protagonismo que ahora tienen los modistos y que antes estaba reservado a los científicos o filósofos. O la civilización del espectáculo en que vivimos donde lo más importante es la diversión, y donde el periodismo no se dedica a informar sino a difundir chismes y escándalos.
Espero que el párrafo anterior dé algún atisbo del contenido de ese libro  trufado, además,  de nombres de intelectuales famosos como G. Steiner, T.S. Eliot, G. Lipovetsky, J. Serroy, F. Martel y muchos otros. Ah… ¡cuánto sabe nuestro Nobel!
Pues bien, todo ese discurso se lo habría podido ahorrar si hubiera sabido que pocos años después concedería en exclusiva su primera entrevista junto a su nueva pareja a la revista HOLA, la más superficial, banal, frívola, trivial y por eso la de mayor circulación de todas las revistas de cotilleo del mundo. La reina de HOLA ha sido desde varias décadas Isabel Preysler, privilegio que le debe haber dejado pingues ingresos por cada exclusiva. Pues bien el autor de “La Civilización del espectáculo”, ha entrado al trapo, como dicen los taurinos, y se siente feliz de salir en la carátula de una revista que adoran las Madame Bovary de nuestro siglo. Aquí lo tienen, con la foto bien retocada como mandan los cánones modernos para evitar la mínima arruga. Ambos lucen una piel de Porcelanosa que ella auspicia.   



Pero hay más que decir sobre el libro “La civilización del espectáculo”. Si es verdad que MVLL puntualiza acertadamente la caída en barrena de la cultura, en  ningún momento hace un intento de investigar las causas del desastre. ¿A qué se debe esta ola de superficialidad que envuelve a la sociedad? ¿Quién se beneficia del aborregamiento humano?  ¿Dónde se ha originado tamaña perversión?¿Aquí en Europa? ¿Acaso en China o África? ¿Se ha iniciado este brutal neoliberalismo  en América Latina, Rusia, Afganistán, Palestina? Si un loco diría que el origen de la banalización de la cultura fue EEUU, Vargas Llosa lo negaría con vehemencia, ¿o no?
Veamos si nos da alguna pista la foto de HOLA publicada en páginas interiores del mismo número. ¿El señor que está al centro de la pareja es el director de la UNESCO?, ¿o el director de la Real Academia de la Lengua?, ¿o el ministro de Cultura?, ¿o un famoso escritor extranjero?, ¿o quizá algún editor importante? Pues no. Ninguno de ellos. Dos de las tres fotografías en las que aparece acompañada pareja corresponden al embajador de EEUU.

Sé que con lo escrito anteriormente sería fácil llegar a la conclusión de que Vargas Llosa ha traicionado su propio pensamiento. Y eso es peor que haber traicionado a su mujer ya que el deseo de un nuevo amor es de otra naturaleza. 
La verdad, temo decir, es otra. Vargas Llosa siempre fue un arribista a quien el poder económico y político lo ha encandilado desde muy joven. Tan joven como cuando todavía estudiante universitario escribía secretamente los discursos del millonario Hernando Lavalle durante su campaña presidencial siendo él, Mario, miembro del Partido Demócrata Cristiano opositor a Lavalle.  En el caso de HOLA lo que ha hecho Mario no es traicionar sus principios sino revelar lo que realmente es él.
Alguien dirá con razón que no se puede ser todo. Mario es un novelista excepcional y su Nobel está  ampliamente justificado. Ahora,  de allí a ser un referente moral o un ensayista solidario con la sociedad hay un largo camino.  Sus discursos sobre la libertad y la democracia como salvadores del mundo solo lo cree él, los neoliberales y Esperanza Aguirre, a quien  por cierto bautizó como “la Juana de Arco del Liberalismo”.
¡Viva la civilización del espectáculo!
HM




martes, 8 de septiembre de 2015

"LOS RENDIDOS. LIBRO IMPRESCINDIBLE E INQUIETANTE


LOS RENDIDOS. (Sobre el don de perdonar)
José Carlos Agüero.
IEP. Edición 1,000 ejemplares. 160 pp.  S/. 25. USD 9.


 Nota: si tiene poco tiempo para leer este artículo, no deje de leer el final.
1
 El libro de Agüero a la vez de imprescindible es inquietante. Es imprescindible porque contribuye a llenar ese espacio post-conflicto armado en el Perú (1980-2000) que por múltiples razones no ha sido tomado en cuenta por la sociedad y no por ello ha desaparecido: ¿qué suerte corrieron los asesinos de un lado y del otro?, ¿qué impacto sufrieron los parientes, amigos o simplemente conocidos de estos criminales que acabaron con la vida de 70,000 personas, que torturaron a decenas de miles de compatriotas, violaron a miles de mujeres de toda edad y forzaron a huir de sus pueblos a cientos de miles de peruanos?
Sobre la suerte de las víctimas los gobiernos de turno ha emitido ordenanzas para compensar sus pérdidas y sufrimientos que en realidad son una vergüenza nacional por su insignificancia y retraso. Muchas ONG y hasta la misma Defensoría del Pueblo[1] constantemente denuncian las deficiencias y desinterés de los gobiernos para cumplir con su obligación. Pero de lo que ni siquiera se ha hablado hasta ahora es de la suerte que corrieron y corren los actores directos de conflicto y del impacto que sus vidas tuvieron y tienen en sus allegados.  
 José Carlos Agüero sí lo hace y tiene razón para ello: sus padres pertenecieron a Sendero Luminoso. Pocas dudas tiene sobre la participación de ellos en actos terroristas. “¿A cuánta gente mató mis padres? Saberlo es innecesario.
 Menos dudas aún tiene Agüero, más bien posee información fehaciente de cómo fueron asesinados sus progenitores por fuerzas del Estado. El padre durante la revuelta de presos en la Isla de El Frontón.  Y la madre ejecutada clandestinamente una madrugada en una solitaria playa de Lima.
El pequeño libro de Agüero (realmente son 122 páginas sin contar el Colofón escrito por Rubén Merino) es de naturaleza “algo indefinida” según el propio autor, quien añade: “por su forma agrupa relatos cortos, a media carrera entre reflexiones y apuntes biográficos de una época de violencia. Llamémoslos textos de no-ficción (…)”. Esta singular forma de expresarse es efectiva, le permite decir u opinar lo justo sin entrar en detalles o profundidades que puedan ser contrastados o rebatidos. Sin embargo, el estilo minimalista y entrecortado permite que el lector comparta sus sentimientos encontrados, su aparente o real confusión  y, sobretodo, permite intuir lo que calla.
Vivía de la forma más miserable en la barriada del cerro El Agustino de Lima, aún así los padres acogían a compañeros senderistas arriesgando sus propias vidas y, aunque Agüero no lo dice pero el lector lo entiende, poniendo en juego también la vida y el futuro de sus hijos. Sus vecinos “saben perfectamente qué hacían mis padres y qué pasaba en mi casa”.

¿Qué significa tener a un pariente preso por terrorismo? Agüero lo describe así: “angustia, miedo, abogados, búsqueda de ayuda, de influencias, tortura, saber, saber que están torturando a tu familiar, sangre, incertidumbre”. Joven aún recibe la noticia de la muerte de sus padres y se enfrenta a la vergüenza de ser hijo de terroristas. “Se aprende a vivir con la vergüenza. Tener una familia que por una parte  de la sociedad está manchada de crímenes que es una familia terrorista, es una realidad concreta, como una silla, una mesa o un poema”. 
Una clave de las intenciones del libro de Agüero se manifiesta cuando a la muerte de su madre se pregunta: “¿Sentir alivio por la muere de mi madre y luego culpa por sentir este alivio es un asunto personal, mío, íntimo, psicológico? ¿Es un tema que no tiene relación alguna  con las cosas públicas?  La respuesta que da el autor es también ambigua, difusa, confusa, y parece que no puede ni debe ser de otra manera. Luego de inconexos soliloquios termina diciendo que solo el amor: “debe ser parte de lo público”, y con eso se siente satisfecho. El lector no puede estarlo porque siente que el autor ha escabullido su propia pregunta. Pero tampoco podemos juzgarlo, para eso sería necesario haber pasado por la experiencia que pasó Agtico que deseaba cambiar el sistema. do burgueso tampoco podemos juzgarlo, para eso habrüero.
  
La ambigüedad de sentimientos que extrapola el autor en todo su discurso hace que su libro sea inquietante. ¿Qué es lo que quiere decir Agüero?, ¿qué compartamos su confusión? Realmente no sabemos si sube o baja la escalera. ¿Será esa la situación en la que se encuentran “Los rendidos” del conflicto armado? Por ejemplo, se pregunta: ¿Hay solo hay maldad en cada acto terrorista? Levantar el listón de un asesinato al decir si es “solo maldad” sugiere que podría ser otra cosa: ¿caridad?, ¿justicia? Estos cuestionamientos abren un abanico de posibilidades donde todo se puede justificar. Pero cuando bajamos al terreno de los hechos y vemos que los asesinados fueron en su mayor parte indígenas pobres quechua-hablantes dejamos la retórica y acudimos a la solidaridad con las víctimas y al rechazo de sus asesinos sean estos terroristas o policías. En un estado de aparente confusión Agüero se pregunta si debe pedir perdón o debe exigir que lo perdonen. Quizá ni lo uno ni lo otro. Él no es culpable de los crímenes de sus padres. Si la sociedad lo ha discriminado por eso, mal hecho está pero parece que no es el caso de Agüero ya que ha podido acabar sus estudios, enseñar en la universidad y, según pude constatar personalmente, ser reconocido en círculos intelectuales del país. Esta carrera ya la quisieran tener  jóvenes peruanos cuyas familias han vivido al margen de la violencia terrorista, pero dentro de la violencia económica que se impone a los pobres y humildes del país.

2
¿Realmente se han rendido los derrotados? Parece que no del todo. Con mayor o menor intensidad hay algo que se resiste a desaparecer. Algunas organizaciones como Movadef pretenden reivindicar a Sendero Luminoso haciendo énfasis en su postura política. Era una guerra, dicen, entre el estado burgués y un partido político que deseaba cambiar el sistema. Por lo tanto piden la amnistía de esos presos políticos. Agüero no llega a tanto, es más, combate las reivindicaciones de Movadef. Sin embargo, deja pinceladas que el lector entiende inevitables en un buen hijo. El hecho de que sus padres fuesen asesinos no quiere decir que no hayan sido querendones con su prole. Parece que a pesar de las privaciones que tenían había un sólido amor por los hijos y preocupación por sus estudios.  El hijo da testimonio por medio de preguntas retóricas y huérfanas de respuestas concretas dentro de todo un aparente berenjenal en que se encuentra su mente. Con este artificio y dudosa modestia  ensalza la entrega y sacrificio de sus padres por la causa. No pertenecieron a Sendero Luminoso a secas, sino al Partido Comunista Sendero Luminoso, PC-SL. Claro, eso es otra cosa. Un partido político que se levanta contra un gobierno corrupto parecería justificar una revolución, salvo que en este caso, los asesinados fueron los más pobres y más discriminados por el poder y no los poderosos ni los mandos militares.
A pesar de sus antecedentes mal no debió irle a Agüero, ya que pocos años después participó en la Comisión de Verdad y Reconciliación viajando a Ayacucho para entrevistar víctimas e investigar lo ocurrido en el departamento que sufrió las mayores pérdidas humanas.

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Lo que realmente extraña, pero a la vez describe  quién es realmente Agüero, es cuando por única vez deja su discurso dubitativo y retórico para elogiar con rotundidad y sin el menor rubor la llamada Comisión Vargas Llosa que investigó la muerte de ocho periodistas ocurrido en Uchuraccay. Agüero dice que el ahora Nobel “lo hizo con real compromiso, estoico, con una responsabilidad cívica admirable” . No es ignorancia la que hace escribir esto a Agüero, él sabe bien que la Comisión de la Verdad y Reconciliación tildó la “Comisión de Vargas Llosa como inútil, ilegal y encubridora”[2].  Por eso uno se queda atónito al leer también sus otros elogios. Dice que en Vargas Llosa “es admirable su sentido republicano, de colaborar con el esclarecimiento y la administración de justicia”. ¡Por Dios!, qué barbaridades tiene que leer uno, si todo el mundo sabe que esa comisión ¡no investigó a los militares!, y que luego de su visita de menos de tres horas a Uchuraccay dejaron abandonados a los lugareños a tal punto que el 30% de su población fue asesinada después por senderistas y miembros de las fuerzas del Estado.

Bueno, Agüero se descubre, eso es todo. Al final del párrafo dice que el trabajo de  Vargas Llosa no ha sido reconocido “Porque es un campo dominado por la izquierda”.  Al que duda de todo no le importa decir tamaña falsedad que atañe, por ejemplo, a Carlos Iván Degregori, redactor del informe de la CVR, ni a su presidente Salomón Lerner, ni a tantas ONG que han defendido y defienden unos Derechos Humanos que no son de izquierdas ni de derechas, son simplemente derechos de todos.

José Carlos Agüero es listo: ha sabido apostar por las corrientes neoliberales que dominan todos los espacios del Perú en los que sin duda encontrará  pronto un hueco para él.  Agüero tiene futuro.  

Herbert Morote
Septiembre 2015




sábado, 23 de febrero de 2013

VARGAS LLOSA VISTO POR HERBERT MOROTE.


DEL BLOG DE CARLOS VELARDE REYES:  http://www.blogger.com/profile/00056507149837312110
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 Herbert Morote es un prestigioso autor peruano, cuya obra "suerte para todos" me permitió reconocer su calidad, por ser una novela ágil, amena e interesante, lo que ya es bastante para prestigiar al autor, sin embargo también mostraba una personalidad y profundidad que le da calidad a la obra.

 Habiéndolo conocido previamente por las noticias de un libro publicado sobre Vargas Llosa, y luego alguna denuncia de plagio con Bryce (cómo no), no me había hecho un buen concepto sobre lo que podría ser su libro Vargas LLosa tal cual, el que bastante tiempo lo tengo en la lista de pendientes en formato digital, y que por estar en esa enorme lista de libros digitales, tienen poca probabilidad de ser leídos en su totalidad, ya sea por la cantidad, o porque siempre los pendientes en formato tradicional, es decir impresos en papel común y corriente, van a tener prioridad.

 Tuve la suerte de recibir un ejemplar de la segunda edición, publicada ya luego de la emoción de celebrar al peruano con el novel, luego de ver una transformación nueva del laureado escritor, de radical neoliberal en un demócrata más abierto al cambio, que posibilitó el apoyo a la candidatura de Humala con una propuesta, en esos momentos, más bien de centro izquierda. Pues es muy agradable encontrarme con un libro muy bien hilvanado, de mucho interés, y que aporta importantes elementos a la comprensión de la realidad política actual de Perú.

 En primer lugar no es un libro de crítica literaria, tampoco es una biografía, ni siquiera es un análisis de la personalidad del autor. Es un libro que contrasta la realidad tras la realidad. Es un libro que partiendo de las memorias públicas de MVLl, es decir de "el pez en el agua" escrito con motivo de la derrota de las elecciones de los noventa, cuando durante tres años había sido el favorito de las encuestas, se escribe quizá como catarsis, quizá como aprovechamiento de las condiciones para publicar un libro de interés público. 

Los dos momentos del análisis, que mejor es leerlos, son la presentación de su origen familiar y la explicación del devenir político del movimiento libertad. Ambos momentos son sumamente explicativos de situaciones que vivimos en la actualidad.

Por un lado esa explicación de su entorno familiar nos permite entender su limitado concepto de cultura, que presenta en el libro "La civilización del espectáculo", en el que demuestra una incapacidad de entender el concepto de cultura antropológico, pretendiendo que la única forma de cultura es por el elitismo, prácticamente, es decir que algunos iluminados marcan lo que es más valioso, y para disfrutarlo, hay que aprender a disfrutarlo, es decir ser de la élite que tiene la capacidad de apreciarlo. Lo menos que se puede decir de ello es que la cultura es un proceso dialéctico, que parte de la vida misma como interacción, y que va evolucionando, deviniendo en formas culturales para los que se requiere de una formación previa, pero que provienen de la raíz popular y no son separables de ella, por ello César Vallejo decía que todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él, Incluyendo al mismo Mario Vargas. Esa incapacidad de entenderlo, y más bien la pretensión de justificar lo contrario, está explicado en ese sentido apego a una imagen de élite familiar creada por él mismo, porque, como lo muestra Morote, no tiene ningún asidero material, sino que es una realidad que el autor ha construido, y lo ha asumido como real. Eso explica que aplique conceptos absolutamente errados como el del racismo al revés, que significa el odio de las víctimas del racismo hacia los que los discriminan. Ese odio que es una respuesta racional ante una agresión directa, no es racismo, es reacción, pero que el autor no lo entiende, porque pretende mirar desde la óptica del otro lado, al que quiere representar y en el que quiere sentirse víctima. El pueblo inculto es el que lo rechaza por ese irracional racismo (el racismo es de todos modos irracional) y eso explica, de alguna manera, que no llegar a ser el presidente del Perú al que todos debiéramos estar agradecidos por su gran desprendimiento.

 Pero igualmente es importante en la otra parte, la explicación política, la constatación de un plan del cual nos salvamos, a pesar de lo terrible que resultó el gobierno del personaje que le venció. Con una propuesta que probablemente haya presentado y convencido al actual presidente para realizarla, ya que es capaz de asumir que es lo correcto.

 Morote nos presenta las adaptaciones de Vargas Llosa a los momentos políticos, por ello es comprensible que su discurso actual sea menos neoliberal y asuma algunas posiciones progresistas, por ello es que ya no apoya radicalmente el sionismo, sino que propone el diálogo para la paz en medio oriente. Pero mantiene las constantes críticas desmedidas a los gobiernos de izquierda como los da Chávez, Correa y Kirchner.

 En fin, Herbert Morote presenta un buen material de lectura, que, además, nos ayuda a comprender la circunstancia actual. Herbet Morote no es un autor de izquierda, es un escritor que luego de triunfar en el ámbito empresarial privado, empieza a escribir, por ello no hay un prejuicio contra el novel. Al contrario, tienen una experiencia de vida paralela, en cuanto a sus estudios iniciales. Vale la pena leerlo.
 
 Lunes, 7 de enero de 2013

AUTOR: CVELREY
Que bacán, soy un hombre del siglo pasado, pienso como los rebeldes del 70 y soy católico, por ello tengo rabia y esperanza, http://www.blogger.com/profile/00056507149837312110

jueves, 18 de octubre de 2012

AUGUSTO ÁLVAREZ RODRICH ENTREVISTA A HERBERT MOROTE.

En su programa BUENAS NOCHES Augusto Álvarez Rodrich me entrevista en relación al libro VARGAS LLOSA TAL CUAL.

martes, 9 de octubre de 2012

CHEMA SALCEDO ENTREVISTA A HERBERT MOROTE SOBRE VARGAS LLOSA


En su programa televisivo Chema a las 10, el periodista entrevista a Herbert Morote sobre su nuevo libro VARGAS LLOSA TAL CUAL

martes, 18 de septiembre de 2012

VARGAS LLOSA TAL CUAL. SEGUNDA EDICIÓN, NUEVO PRÓLOGO

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NUEVA EDICIÓN DE VARGAS LLOSA TAL CUAL  
           

  
En estos días aparecerá en las librerías del Perú la segunda edición del libro VARGAS LLOSA, TAL CUAL de Herbert Morote con un nuevo e incisivo prólogo. Esta obra recibió en España el premio al mejor ensayo de 1998 otorgado por la Fundación Kutxa quien lo publicó allí. Al año siguiente lo hizo en Lima la editorial Jaime Campodónico que ahora lo vuelve a reeditar.
¿Quién es realmente Vargas Llosa? ¿Desde qué altura apunta cuando acusa a su padre de ser un resentido y acomplejado, “perteneciente a una familia inferior” a los Llosa, y a los intelectuales que se opusieron a su campaña electoral de ser “baratos”? ¿Existe alguna relación entre la pérdida del paraíso infantil y la derrota electoral? ¿Por qué aquella “sombra”, según él, lo “acompañará sin duda hasta la tumba”? Este ensayo nos acerca al hombre Vargas Llosa, sus fobias, sus prejuicios y sus vicisitudes a través de un análisis fluido, apasionante y riguroso de su autobiografía. –VARGAS LLOSA, TAL CUAL- demuestra que el reputado escritor en vez de acusar, confiesa.

El nuevo prólogo de esta edición trata sobre los siguientes temas:
·      Vicisitudes de un libro incómodo.
·      ¿Porqué cambian de idea los Intelectuales?
·      Los otros Vargas.  (La familia Vargas rechaza la discriminación)
·      Bryce Echenique y “El pez en el agua” de Vargas Llosa.



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martes, 25 de octubre de 2011

ENTREVISTA EN LA REPÚBLICA. EL ROSTRO REAL DE HUMALA

La República

Noticias Perú » Política » “Presupuesto mostrará rostro real del gobierno”
24 de octubre de 2011
Herbert Morote: “Presupuesto mostrará rostro real del gobierno”
Alerta. Morote espera que gobierno de Humala no genere frustración social.
El escritor ayacuchano advirtió que aún es prematuro saber si el gobierno de Humala será de la inclusión social, de amigos militares o de los tecnócratas de siempre.

Juan Álvarez Morales.
-Ud. se alejó del Perú 2 años cruciales, ¿es en verdad otro Perú?
En Lima, sigo sufriendo con el tráfico. En Ayacucho, vamos a ver. Una cosa es el crecimiento económico, otro es el de la población.
-Qué ha sentido?
Un gran optimismo de mucha gente. El temor de un gobierno que iba a quitar las casas y pensiones a las viudas era un absurdo…
-¿Era absurdo o la propuesta de Humala se ha acomodado tanto como quienes lo atacaban?
Es posible que sean las dos cosas. El vínculo de Humala con Chávez ya había pasado, y estaba más cerca de la influencia de Brasil. Pero durante la campaña lo seguían atacando con lo primero…
-Algunos opinan que Humala ha transado con la derecha...
En el gobierno hay una coalición que aún no se manifiesta. Hay progresistas que representan el programa original de Humala, como Javier Diez Canseco, que se aliaron con quienes llegaron luego de un ajuste de última hora, como Alejandro Toledo. Esa coalición se encuentra con feudos de la derecha o conservadores, como los que están en el Banco Central de Reserva y el Ministerio de Economía. Un tercer grupo es el militar, que no sabemos aún a dónde apunta.
-¿Qué tan viable es?
Habrá que ver qué pasará, cómo se conjugan los intereses tan contrapuestos. Por ejemplo, en derechos humanos tenemos un ministro de Defensa que hace declaraciones terribles y ataca a las instituciones representativas…
-Y que deja mal al gobierno…
Claro, y por el cual fue elegido. Porque este gobierno no fue elegido por los militares, sino por la población de Ayacucho, de Puno, que sufrió una serie de atropellos y también sufrió terrorismo…
-Usted está a favor de que la reparación sea individual...
Sí, pero aquí se quiere dar 10 mil soles a los sobrevivientes de las víctimas, cuando en Chile se otorga una pensión. En fin. Vamos a ver cuánto ponen en el presupuesto de la Nación. Tengo que entendido que solo va a subir entre 5 y 7% de lo que daba Alan García, entonces… ¿dónde está la inclusión social? Está clarísimo: en noviembre vamos a ver qué tan cierto es ese discurso.
-¿Duda de que haya inclusión?
Él se ha comprometido en cambiar. Hasta ahora todo son habladurías. En noviembre, cuando salga el presupuesto, veremos… Dónde se pone la plata, se pone la voluntad política.
-Recién ahí se verá a Humala.
De eso no hay duda. Esperemos a noviembre y veamos cuál será el presupuesto nacional.
“El Lugar de la Memoria puede terminar light”
-¿El Lugar de la Memoria terminará bien sin Szyszlo?
Esas discusiones son bizantinas. Por ahora el Lugar de la Memoria no servirá para nada.
-¿Lo simbólico no cuenta?
Contará cuando se den las reparaciones civiles. Además, el Lugar de la Memoria debería estar en Ayacucho, donde hubo más muertos, y no en Miraflores. En nuestra biblioteca virtual hemos hecho un museo de la memoria que cada uno, donde esté, puede ver en su computadora...
-¿Hizo bien Vargas Llosa en dejarlo?
Vargas Llosa no ha mamado lo que mamó Lerner Febres en la Comisión de la Verdad. Se habla mucho del continente, pero lo más importante es el contenido. Eso se define primero, y nadie discute eso. Si no se tiene cuidado, puede terminar siendo un museo light, descafeinado.

sábado, 16 de abril de 2011

EL ENDOSO IMPOSIBLE


  • Una de las evidencias de la 1ª vuelta fue que en el Perú no se votó por el representante de un partido político, porque no existen (salvo el APRA que por podredumbre interna no pudo presentar candidato) En el Perú se votó por un cabecilla. Al quedar Humala y Keiko finalistas, los otros cabecillas: Pedro Pablo Kuczynski, Toledo y Castañeda, creen que pueden influir con el endoso de sus votos a la victoria de aquel con quien puedan sacar mejor provecho.

  • Los medios de comunicación especulan sobre qué candidato recibirá mayores respaldos y nos quieren hacer creer que bastará que la Keiko reciba el apoyo de PPK para que automáticamente los 2 millones 700 mil votos que recibió éste engrosen la cuenta de la hija del condenado.

  • Felizmente no será así. Al no haber partidos políticos la gente votó por la persona en que tenía confianza, es decir, en la que creía sería un buen gobernante, él, no otro. El voto de la 1ª vuelta fue un acto de voluntarismo personal. Por ejemplo, gran parte de los votos que recibió PPK fueron de gente joven o de mediana edad de la clase media y alta de Lima principalmente. Es decir el sector A y B del Perú. Lo que vieron estos seguidores en PPK fue un hombre bien preparado, moderno, capaz de atraer capital extranjero, respetuoso de la democracia y suficientemente hábil para garantizar un marco jurídico sólido y necesario tanto para las nuevas inversiones como para la política interna. Además sus votantes esperaban un combate contra el narcotráfico y la corrupción dejada por el APRA.

  • Pues bien, el voto a PPK no era un cheque en blanco que éste podía endosar a cualquier postor. Resulta por tanto difícil de creer que esos jóvenes, honestos y trabajadores, que quieren un Perú moderno y sólido, sigan las órdenes de PPK y voten por alguien como Fujimori que con su corrupción ahuyentó a los buenos inversionistas, con sus crímenes hizo que todos nos sintiéramos inseguros, y que con su autoritarismo y voracidad desmanteló el profesionalismo de las FF AA para ascender a generales que están ahora en la cárcel. La gente no debe olvidar que la caída de la economía del país en los últimos años de su gobierno fue horrorosa. En resumen, los que creían en PPK no cambiarán su voto ni con una pistola en la frente. Saben que Fujimori está en las antípodas de lo que vieron en PPK.

  • Para los que nunca fuimos seguidores de PPK, sino que vimos en él al depredador financiero, al embaucador profesional, al aprovechador de las circunstancias y a su vocación para enriquecerse él, sus amigos y clientes a costa de país, nos parece que el endoso de PPK a Keiko es algo esperado. Un depredador financiero y un gobernante corrupto son socios naturales. PPK y Fujimori son el dúo por la que apuesta gente insaciable de la que usted no tiene idea de lo que son capaces de hacer con el país. Nos podemos convertir en Indonesia o Haití, que fueron manejados por inversores inescrupulosos como lo es PPK coludidos con gobiernos corruptos como lo fue Suharto y Papa Doc.

  • Por otro lado, el endoso a Humala de la parte de Toledo y Vargas Llosa pueden tener similares resultados, ni él uno ni el otro tienen suficiente fuerza política para convencer a sus seguidores de que Humala no es el Humala del chavismo, sino el de Lula. Y que Lula confía en él, por eso le envió sus asesores personales para mejorar la estrategia e imagen.

  • Finalmente, el mudo Castañeda, mi candidato, no se ha pronunciado. Claro, es mudo.

  • En todo caso es grato constatar que ya pasó el tiempo de caudillajes y sobornos. Ya nadie duda de que el Perú viva una democracia electoral, aunque esto no sea suficiente. Estamos a años luz de tener una democracia verdadera, efectiva y responsable. Mientras tanto terminaremos teniendo el gobierno que nos merecemos… Ojalá que no sea Fujimori, esto no creo que lo merezcamos nuevamente. HM