sábado, 6 de febrero de 2016

VARGAS LLOSA "LA CIVILIZACIÓN DEL ESPECTÁCULO"



Después de la segunda edición de “Vargas Llosa tal cual” no tenía la intención de volver a escribir ni una palabra sobre él. Sin embargo, la carátula de HOLA me impele a dedicarle unas líneas que adelanto no están relacionadas con su divorcio. Yo sería el menos indicado para hablar sobre ello y menos aún para comentar un asunto de índole estrictamente personal.
En el libro “La civilización del espectáculo” (2012) MVLL arremete contra muchas cosas. Entre ellas la nueva élite que al buscar democratizar la cultura solo consigue empobrecerla y hacerla más superficial, por que lo que realmente se ha conseguido no es educarla sino divertirla, hacer que no piense, que se evada de su situación gracias al predominio de la imagen o el sonido sobre el pensamiento, sobre  la palabra.  MVLL toca otros temas como el protagonismo que ahora tienen los modistos y que antes estaba reservado a los científicos o filósofos. O la civilización del espectáculo en que vivimos donde lo más importante es la diversión, y donde el periodismo no se dedica a informar sino a difundir chismes y escándalos.
Espero que el párrafo anterior dé algún atisbo del contenido de ese libro  trufado, además,  de nombres de intelectuales famosos como G. Steiner, T.S. Eliot, G. Lipovetsky, J. Serroy, F. Martel y muchos otros. Ah… ¡cuánto sabe nuestro Nobel!
Pues bien, todo ese discurso se lo habría podido ahorrar si hubiera sabido que pocos años después concedería en exclusiva su primera entrevista junto a su nueva pareja a la revista HOLA, la más superficial, banal, frívola, trivial y por eso la de mayor circulación de todas las revistas de cotilleo del mundo. La reina de HOLA ha sido desde varias décadas Isabel Preysler, privilegio que le debe haber dejado pingues ingresos por cada exclusiva. Pues bien el autor de “La Civilización del espectáculo”, ha entrado al trapo, como dicen los taurinos, y se siente feliz de salir en la carátula de una revista que adoran las Madame Bovary de nuestro siglo. Aquí lo tienen, con la foto bien retocada como mandan los cánones modernos para evitar la mínima arruga. Ambos lucen una piel de Porcelanosa que ella auspicia.   



Pero hay más que decir sobre el libro “La civilización del espectáculo”. Si es verdad que MVLL puntualiza acertadamente la caída en barrena de la cultura, en  ningún momento hace un intento de investigar las causas del desastre. ¿A qué se debe esta ola de superficialidad que envuelve a la sociedad? ¿Quién se beneficia del aborregamiento humano?  ¿Dónde se ha originado tamaña perversión?¿Aquí en Europa? ¿Acaso en China o África? ¿Se ha iniciado este brutal neoliberalismo  en América Latina, Rusia, Afganistán, Palestina? Si un loco diría que el origen de la banalización de la cultura fue EEUU, Vargas Llosa lo negaría con vehemencia, ¿o no?
Veamos si nos da alguna pista la foto de HOLA publicada en páginas interiores del mismo número. ¿El señor que está al centro de la pareja es el director de la UNESCO?, ¿o el director de la Real Academia de la Lengua?, ¿o el ministro de Cultura?, ¿o un famoso escritor extranjero?, ¿o quizá algún editor importante? Pues no. Ninguno de ellos. Dos de las tres fotografías en las que aparece acompañada pareja corresponden al embajador de EEUU.

Sé que con lo escrito anteriormente sería fácil llegar a la conclusión de que Vargas Llosa ha traicionado su propio pensamiento. Y eso es peor que haber traicionado a su mujer ya que el deseo de un nuevo amor es de otra naturaleza. 
La verdad, temo decir, es otra. Vargas Llosa siempre fue un arribista a quien el poder económico y político lo ha encandilado desde muy joven. Tan joven como cuando todavía estudiante universitario escribía secretamente los discursos del millonario Hernando Lavalle durante su campaña presidencial siendo él, Mario, miembro del Partido Demócrata Cristiano opositor a Lavalle.  En el caso de HOLA lo que ha hecho Mario no es traicionar sus principios sino revelar lo que realmente es él.
Alguien dirá con razón que no se puede ser todo. Mario es un novelista excepcional y su Nobel está  ampliamente justificado. Ahora,  de allí a ser un referente moral o un ensayista solidario con la sociedad hay un largo camino.  Sus discursos sobre la libertad y la democracia como salvadores del mundo solo lo cree él, los neoliberales y Esperanza Aguirre, a quien  por cierto bautizó como “la Juana de Arco del Liberalismo”.
¡Viva la civilización del espectáculo!
HM