domingo, 17 de marzo de 2019


Ing. Enrique Moya Bendezú. (Q.E.P.D.) JAUCCALLA




A fin de año recibí un correo de mi  antiguo y sabio amigo que decía lo siguiente:
Querido Herbert: En los campesinos quechuas de Ayacucho hay un término para desearse bienestar al despedirse y al retirarse SE DICE JAUCCALLA que QUIERE DECIR VIVE TRANQUILO VIVE  EN ARMONIA CON TODO. Ese término lo quiero usar para desearte tranquilidad y armonía y en extensión de salud el año que viene.  
No sé qué pasará en el Perú y en Ayacucho,  seguirá la mediocridad  porque quienes han asumido los cargos públicos  no tienen el liderazgo  que se requiere para cambiar la gestión Publica y motivar a la sociedad ni  tienen ninguna propuesta  de gestión política seria, vienen de movimientos voluntariosos; y en algunos casos  son inversiones  en política para cobrar en obras.
La única posibilidad es la acción  de incidencia que realiza el Patronato Piquimachay  que preside Carlos Añaños
Bueno Herbert un abrazo y  mis mejores deseos por tu bienestar 
Enrique Moya  

Mi gran y antiguo amigo Enrique Moya Bendezú falleció sorpresivamente el pasado 14 de marzo dejando una gran pérdida para su familia, amigos, y en especial para Ayacucho.  Ingeniero Agrónomo graduado en La Molina dedicó su vida  a diferentes proyectos relacionados con la crianza y comercialización de auquénidos y tubérculos. Su labor docente lo llevó a ocupar el rectorado de la prestigiosa Universidad San Cristóbal de Huamanga donde dejó su huella en la educación superior de la región.  Su simpatía por una democracia cristiana y social lo tentó varias veces a entrar en la política sin que ello le distrajera de su causa principal: el desarrollo de Ayacucho. Fue así que en sus últimos años fue asesor del Patronato Piquimachay que preside Carlos Añaños y que se estableció para ayudar al fomento y desarrollo de Ayacucho.
La amistad  con Enrique se inició en el Colegio Militar Leoncio Prado (1950-1952) y  se mantuvo y acrecentó con mi dedicación al mantenimiento de la memoria histórica de lo ocurrido en los años trágicos de la violencia en nuestro país. En nuestra biblioteca virtual https://www.verdadyreconciliacionperu.com/  se puede leer su libro “DE HUAMANGA, en los años sesenta y setenta”, publicado por la UNSCH, que contiene veinticinco deliciosas crónicas de la Huamanga de esos años.
Te echaré de menos querido Enrique, pero sé que ahora estás tranquilo y en armonía con todo. Jauccalla.
Un abrazo muy fuerte.
Herbert





viernes, 15 de marzo de 2019

martes, 30 de octubre de 2018

UNA MUJER QUE ILUMINA

 





¿Quién era esa mujer a la que se le rindió un inolvidable y conmovedor homenaje en el abarrotado Teatro La Latina el pasado lunes 29 de octubre?  No era  una artista de moda, ni dramaturga de renombre, ni coreógrafa de prestigio y sin embargo atrajo la máxima admiración y cariño de todos los “teatreros” que tuvimos la suerte de conocerla.  
En este mundo de rutilantes vedettes y efímero famoseo en el que nos ha tocado vivir,  conocer a Kathleen López Kilcoyne fue un grito de esperanza y optimismo en el ser humano.  No todo está perdido, parecía trasmitir su personalidad, hay que tener esperanza en el otro.
En Kathy veías  a alguien genuinamente interesada por ti que siempre se alegraba de verte. No importaba si la encontrabas en el metro, en una cafetería o un bar, ella invariablemente mostraba esa calidez humana tan ausente en el caos de la modernidad.
Debía ser agotador su trabajo como subdirectora de la productora de teatro Pentacion, propietaria de dos importantes teatros en Madrid y  con una enorme red de distribución teatral en España.  Su agenda no tenía horas ni días de descanso, ella vivía a tope, sin embargo cuando acudías a ella todo se paralizaba a su alrededor, tú eras su persona más importante y solucionaba el asunto con una naturalidad pasmosa. Y eso lo hacía porque a base de conocimientos y dedicación llegó a conocer los entresijos del teatro y las peculiaridades de su gente.
Todo esto se testimonió en el teatro La Latina mediante las palabras de actrices (Concha Velasco y Lola Herrera), técnicos y ejecutivos de Pentacion, amigos, familiares y hasta la enfermera de Cuidados Paliativos del Hospital 12 de Octubre dio cuenta de su integridad moral, alegría y valor. Kathy falleció luego de 2 años y medio de lucha contra el cáncer. Tenía solo 54 años.
Los recuerdos relatados por los  participantes nos conmovieron y a la vez sirvieron para apreciar una vez más todo lo que un ser como Kathy puede influir en tu vida. Aunque no lleguemos nunca a su nivel, creo que mostró un camino  sobre el que deberíamos reflexionar.
Los emotivos testimonios finales de Jesús Cimarro, presidente de Pentacion, y de Ana Labordeta, viuda de Kathy, llegaron al corazón de los asistentes y nos hicieron salir del teatro cavilando sobre ¿qué es lo que  nos hace ser buenas personas?
Gracias querida Kathleen López Kilcoyne por el ejemplo que has dejado.
Descansa en paz.

Herbert
Madrid 30 de octubre de 2018



miércoles, 12 de septiembre de 2018

¿PODRÁ UN REFERÉNDUM SALVAR AL PERÚ?




Me van a tener que disculpar muchos amigos intelectuales y personalidades a quienes respeto y admiro por sus honradas trayectorias profesionales, pero la propuesta de un referéndum para mejorar las instituciones del país no va eliminar la corrupción impregnada desde tiempos inmemorables y agudizada en las últimas décadas. Tampoco va a mejorar la brecha cada vez más amplia entre las clases ricas y las pobres. Y menos logrará que pensemos que la educación es algo básico para levantar un país.
El problema no son las leyes, es la gente. Decía alguien que la única ley que falta en el Perú es la que ordene: “cúmplanse todas las leyes”. Veamos, ¿quién va implementar la nueva Constitución?, ¿quién va poner en orden al Poder Judicial y contratar jueces honrados que deseen vivir solamente de su sueldo?,  ¿quién va a mejorar la Educación, la Sanidad, la Seguridad Pública, sin aumentar impuestos a tantas empresas y personas que no los pagan o  pagan poco?
La respuesta inequívoca a lo que se tiene que hacer es que son los mismos peruanos los que deben resolver esos problemas.   ¿Pero dónde están esos peruanos? ¿Dónde? ¿No son los mismos que los que tienen su mente absorta por el fútbol o entretenidos en su celular hablando babosadas?  ¿No son los mismos que llenan las redes sociales de groserías o dedican horas haciendo memes sin importancia? ¿No son los mismos que pasan horas en desplazarse a su trabajo para llevar el pan a su casa mientras están expuestos a que les roben o las manoseen?
El año 1993 escribí el libro “Réquiem por Perú mi Patria” que fue reeditado en 2004 (http://www.herbertmorote.com/requiem2004.asp). Algunos dijeron que exageraba, que era un fatalista incurable, un catastrofista. No sé lo que dirán ahora que desgraciadamente se han cumplido mis peores pronósticos. Por mi parte no me siento orgulloso de vaticinios que la realidad mostró que eran modestos, considerando que todos los presidentes aún vivos están procesados, presos o fugados de la justicia.
Ante la avalancha de detractores a ese libro, algunos de ellos jóvenes universitarios, escribí en 2006 el libro –Pero… ¿tiene el Perú salvación?– http://www.herbertmorote.com/tiene_peru.asp aquel que El Comercio consideró como uno de los mejores libros publicados ese año. Pues bien en ese ensayo analizaba el asunto de la educación como único medio para progresar. Por supuesto que no se ha hecho nada, las universidades nacionales siguen con unos presupuestos miserables, y casi la totalidad, sí, casi la totalidad de las universidades privadas son una estafa, sin profesores calificados porque no los hay, sin bibliotecas, sin trabajos de investigación. Ah… eso sí, producen enormes ganancias a sus dueños, quienes lo emplean para financiar sus carreras políticas. A ver.. ¿quién se atreve a cerrar esos cientos  de universidades desparramadas hasta en recónditos pueblos creando malsanas esperanzas en la juventud? ¿Lo hará el referéndum? ¿Podrá el referéndum aumentar el sueldo mínimo de la clase trabajadora o mejorar la calidad del agua potable y darla a todos los peruanos? ¿Podrá el referéndum hacer que los policías no trabajen sus horas libres o vacaciones sirviendo a particulares y sean más eficientes y honrados? ¿Podrá el referéndum cambiar nuestra economía extractivista y convertirla en una economía moderna de transformación y de servicios eficientes? ¿Podrá el referéndum hacer que bajen las medicinas, que son las más caras del mundo como varias veces se ha denunciado? ¿Podrá el referéndum hacer que bajen los intereses de tarjetas bancarias que son de 120% o más al año? No, para eso no se necesita referéndum, se necesita valor y honradez.
Los peruanos siempre han creído que el candidato presidencial llámese como se llame iba a resolver todos los problemas del país. Ahora cree que es el referéndum. Eso son sueños de opio. Lo único que salva a un país es un pueblo educado, fijémonos por ejemplo en Corea del Sur, que después de la II Guerra Mundial tenía un 60% de analfabetos y ahora es una potencia mundial gracias a su educación.
Es verdad que gran parte de la educación está en manos de la familia, pero la otra parte es responsabilidad del Estado que hasta ahora no ha podido, o más bien no ha querido, o mejor aún ha obedecido a las presiones de los intereses económicos para mantener a un Perú ignorante con la excusa de que no hay dinero.
El referéndum que se pretende es otra cortina de humo sobre la verdadera realidad nacional.
Herbert Morote
11 de septiembre de 2018


NOVELA HISTÓRICA. LA VISITA DE BOLÍVAR

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Esta ágil novela histórica (106 pp) es una adaptación de la obra de teatro que con el mismo nombre  se estrenó en Lima en abril de 2018.
Creo que la versión novelada es más asequible a los gustos de lectura de hoy porque permite elaborar sobre el pensamiento de los personajes, sus temores, deseos y ambiciones.  También es un buen recuerdo de la obra de teatro misma.
Además el libro contiene un Anexo Histórico sobre el misterioso asesinato de Bernardo Monteagudo, asesor de Bolívar  y de San Martín, y una semblanza de él.  
Su edición ha estado a cargo de Diva Producciones, productora de la obra de teatro, y, hasta nuevo aviso, estará solo a la venta en el Teatro Federico García Lorca, del Centro Español del Perú en Lima, y en  on  Lima, y en la oficina de la productor  Diva Producciones, Jirón Ayacucho 282- Teléfonos 242-2738/446-3623 o 9711 37656. Precio 15 soles.
Esta es la contratapa del libro: 

sábado, 8 de septiembre de 2018

¿DÓNDE ESTARÁN LOS INTELECTUALES? POR CÉSAR HILDEBRANDT


HILDEBRANDT EN SUS TRECE (Lima),   viernes 7 Set. 2018

¿Qué hacen los intelectuales en el Perú?
¿Dónde están sus voces, sus iras, sus ensayos sobre este país, el nuestro, cap­turado por las mafias?
No se sabe. Ellos hablan de lo suyo.
Algunos son guardaespaldas y parásitos de Vargas Llosa y por eso creen tener estatuto de intocables.
Otros defendieron los plagios de Bryce y se sienten dueños de la posverdad.
Los más se han metido en sus nichos, sus becas yanquis, sus paraguas, los sombreros variados de la sombre­rería. Otros desfilan como monjas de clausura en las universidades.
Pero ninguno se pronuncia sobre esta tormenta que se ensaña con los más pobres.

Me refiero a la corrupción generalizada, a la pudrición de nuestras ins­tituciones.
Cuando fui niño y adolescente abría un libro y allí estaba Washington Del­gado con su espléndido desasosiego. Y estaban Alberto Hidalgo o Luis Nieto. Y frente a un Xavier Abril o un Mar­tín Adán, con los que volabas por esos parajes donde las palabras arden y se esfuman, estaba Manuel Scorza que nos contaba sobre rostros vacíos, hombres de mirada prematuramente cana y balnearios de hueso, chúpate esa
Y si eso no te satisfacía, pues ahí estaba Mariátegui, para explicarte algunas cosas plenamente vigentes. Y estaban Sebastián Salazar Bondy o Enrique Solari Swayne para decirte que este país había que arreglarlo. Y si nada de eso te placía, les echabas mano a los patriarcas, desde González Prada has­ta Julio Cotler. Para no hablar de Vallejo, claro, o de nuestros remotos consuelos: Hesse, Sartre, Camus, Tolstoi, Solzhenitsyn, Dos Passos, todos los infelices que querían que supiéramos cuán idiotas debían ser los que andaban reconciliados con el mundo. Lo que quiero decir es que había una trama de la inteligencia y del espíritu que sostenía la esperanza. Y el sostén de la esperanza es la rebeldía.

Hoy todo eso parece roto, viejo, arqueológico. Los artistas se han dedicado a sobrevivir, los escritores se mueren por complacer a ese gran mundo que los quiere recibir castrados y pasteurizados, los sociólogos buscan maestrías y los filósofos languidecen en la enseñanza.

El Perú es un país de viudas y de huérfanos. La derecha ha tenido un éxito clamoroso en desacreditar el des­contento y en incul­carles a los jóvenes que la historia ha terminado con este aborto de liberalismo dinerario. Fukuyama triunfó entre nosotros. El país de Beltrán, el hombre de los mil agros al decir de Romualdo, es aquel con el que soñaron Chirinos Soto y Salazar Larraín en los 50.
¿Y dónde están nuestros intelectuales? ¿En qué torre se callan, desde qué azotea de suicidas nos miran como si con ellos no fuera la cosa?

Juhen Benda habló de la traición de los intelectuales que permanecie­ron distantes de lo que él consideraba ámbito intrínseco de su actividad: la trascendencia, los valores, los fueros de la cultura y el espíritu. Los nuestros no es que hayan traicionado su papel de  " clérigos "   -ese fue el término lato que empleó Benda- entregándose a la poética y a la banalidad de sus revueltas. Los nuestros han construido castillos de lego, egoísmos ínfimos, avideces de pasado mañana. Y todo para que la cultura oficial los tome en cuenta, para que las fundaciones frívolas los inviten. Para que el poder, en suma, no frunza el ceño.

¿Dónde están los que deberían estar dándonos lecciones de coraje y com­promiso frente a una situación que es de las peores en la esperpéntica histo­ria de nuestra república? Están en lo suyo, repantigados en el comentario indulgente, esperando una llamada, fingiendo independencia o encontrándole coartadas al asco.

En " Los tiempos modernos "  Sartre, el inolvidable, escribió esto: " todos los escritores de origen burgués han conocido la tentación de la irresponsabilidad; desde hace un siglo, esta tentación constituye una tradición en la carrera de las letras. El autor establece rara vez una relación entre sus obras y el pago en numerario que por estas recibe. Por un lado, escribe, canta, suspira; por el otro, le dan dinero " .

Bueno, de eso se trata.

César Hildebrandt

(Texto divulgado en Internet por Nicanor Domínguez)

miércoles, 22 de agosto de 2018

75 ANIVERSARIO DEL COLEGIO MILITAR LEONCIO PRADO. HOMENAJE DE SU GLORIOSA VII PROMOCIÓN (1952)




(1952, EL CMLP INAUGURA EL ESTADIO NACIONAL)

Ingresamos en el CMLP cuando su organización había adquirido una total madurez a 7 años de su inauguración. Todo funcionaba: por un lado ya se habían integrado al sistema luminosos profesores, muchos de ellos catedráticos universitarios, que fueron escrupulosamente escogidos tanto por su talento como por su capacidad docente. Cada clase impartida era un lujo oírla. Por otro lado, los militares asumieron una misión difícil que no estaba en sus currículos castrenses, tuvieron que aprender a educar  a muchachos en la edad más difícil, aquella en la que todo se considera posible.

La pregunta que nos debemos hacer ahora que nuestra octogenaria edad nos da una perspectiva más correcta de la vida es: ¿de qué sirvió nuestro paso por el CMLP?  A diferencia de resúmenes tendenciosos de elitismo petulante que usualmente se hacen al hablar de las promociones, no creo que el valor de la nuestra se deba medir porque hayamos tenido un compañero que al segundo año abandonó el colegio porque no le gustó y terminó obteniendo  merecidamente el Nobel de Literatura, tampoco se debe medir porque hayamos tenido en nuestras filas destacados profesionales en todas las carreras liberales, ni porque que muchos de los nuestros hayan llegado a los más altos mandos militares. No, esos compañeros nos llenan de orgullo pero no fue lo más importante que forjó el CMLP en los 352 cadetes que tuvo la VII promoción.  
La cosa más trascendente que aprendimos al vivir juntos tres años en el CMLP fue que el Perú es diverso, que está formado por diferentes razas, colores, acentos, tallas, religiones, y que de nada servía si venías de una familia acomodada o pobre, todos éramos iguales y compartíamos los mismos retos,  deseos, sentimientos y temores. Esta singular experiencia nos hizo tener una visión privilegiada de lo que realmente es el Perú.
Pero, además, el CMLP fue importante porque nos hizo ser buenos ciudadanos, personas honestas, trabajadores responsables, disciplinados y dejar al lado las taras que impiden el desarrollo de nuestro país, como es la corrupción, la deshonestidad y la discriminación. Si en algo hemos destacado los miembros de nuestra promoción ha sido por llegar a ser buenos peruanos y esto es más importante que decir que algunos ocuparon altos cargos o que se hicieron ricos o famosos. Sí, porque es posible ser un buen peruano sin importar la suerte que la vida te ha deparado. A nuestra edad podemos constatar que tanto el éxito como el fracaso son pasajeros, el verdadero orgullo es llegar a ser una buena persona, un padre responsable, un ciudadano honesto y solidario que ama a su país. Estas cualidades son el mayor triunfo que ha obtenido nuestra VII promoción, autodenominada con la pretensión propia de la juventud “La Gloriosa”.  
Y así, los pocos octogenarios sobrevivientes de nuestra promoción se reúnen periódicamente en el Café Haití de Miraflores para intercambiar recuerdos y cariño. Algún día espero unirme a ellos para cantar “Alto el pensamiento como una bandera, encendida el alma como azul hoguera, recio el corazón”, porque lo bien aprendido no se olvida.
Gracias querido CMLP por haber hecho que seamos mejores peruanos.

Herbert Morote Rebolledo, por encargo de “La Gloriosa VII promoción”. 

(MANIOBRAS MILITARES EN ANCÓN, DIC 1952)